Tabla de Contenidos
Cuándo un pómulo caído ya no se corrige con relleno y qué hace la cirugía del tercio medio
Notas que tus mejillas bajaron. Pómulos que antes marcaba tu rostro parece haberse desplazado hacia la mandíbula, y el pliegue entre la nariz y la boca se ve más profundo cada año. Quizá ya probaste con relleno y, con el tiempo, sentiste que el rostro se veía más lleno pero no más joven. Esa sensación tiene una explicación, y no es un fallo tuyo.
En esta guía te explico por qué caen los pómulos, cuándo el relleno deja de ser suficiente, qué hace el rejuvenecimiento quirúrgico del tercio medio y cómo es la recuperación. También te cuento en qué casos todavía no recomiendo operar.

Por qué los pómulos caen con los años
Con la edad, los ligamentos que sostienen los tejidos del rostro se debilitan, la grasa del pómulo desciende y el hueso de soporte pierde algo de volumen. El resultado es un pómulo más plano, una mejilla más pesada en la parte baja y surcos nasogenianos más marcados.
El tercio medio del rostro es la zona que va desde el párpado inferior hasta la comisura de la boca. Cuando la grasa malar baja, el volumen que antes daba redondez al pómulo se acumula más abajo. Ahí se profundiza el surco nasogeniano y se suaviza el contorno de la mandíbula.
Volumen o posición: la diferencia que cambia el tratamiento
En consulta, la primera pregunta que me hago es si el rostro perdió volumen o si el volumen se desplazó. Parecen lo mismo frente al espejo, pero no lo son.
Cuando falta volumen, reponerlo puede funcionar bien. Cuando el tejido bajó de posición, agregar producto encima no lo devuelve a su lugar, solo suma peso sobre una estructura que sigue descendida. Muchas pacientes tienen una combinación de ambas cosas, y por eso el diagnóstico importa tanto como el tratamiento.
Por qué el relleno tiene un límite en el pómulo caído
El relleno con ácido hialurónico o con bioestimuladores es útil cuando hay pérdida de volumen leve o moderada. Su límite aparece cuando el tejido ya descendió. Ahí, añadir volumen sobre una estructura caída puede hacer que el rostro se vea más lleno o pesado, en lugar de rejuvenecido.
No tengo nada en contra de los rellenos. Bien indicados, tienen su lugar. Lo que veo con frecuencia en consulta es a pacientes que llevan años sumando sesiones porque sienten que “necesitan más producto”, cuando lo que su rostro necesita es que el tejido vuelva a su posición.
Señales de que el problema ya no es solo de volumen
Estas señales sugieren que el descenso del tejido pesa más que la pérdida de volumen:
- Pómulo aplanado que ya no responde a las sesiones de relleno como antes.
- Surcos nasogenianos profundos que se marcan incluso con el rostro en reposo.
- Rostro más lleno, pero no más joven, después de tus últimas sesiones de relleno o bioestimulación.
- Mejilla que desciende hacia la línea de la mandíbula y desdibuja el contorno facial.
- Expresión de cansancio que no corresponde a cómo te sientes.
Qué hace el rejuvenecimiento quirúrgico del tercio medio
El rejuvenecimiento quirúrgico del tercio medio eleva los tejidos profundos del pómulo, incluida la grasa malar, hacia una posición más alta, en lugar de compensar el descenso con volumen. Al reposicionar el tejido, el pómulo recupera proyección y el surco nasogeniano se suaviza porque deja de recibir ese peso.
Reposicionar, no estirar
El objetivo no es tensar la piel hacia atrás. Una piel tensada sobre tejidos caídos es justo lo que produce el aspecto artificial que muchas pacientes temen.
La idea es elevar en sentido vertical lo que descendió, trabajando en los planos profundos, para que la piel se reacomode sobre una estructura que vuelve a estar en su sitio. Un buen resultado conserva tus gestos. Sigues siendo tú, con un rostro más descansado.
Qué técnica corresponde a tu caso
El tercio medio puede abordarse con distintas técnicas según el grado de descenso, la calidad de la piel y lo que ocurre en el resto del rostro. En algunos casos se trabaja dentro de un lifting facial deep plane. En otros, con cirugía endoscópica facial, que usa incisiones pequeñas y ocultas.
La técnica se define en la valoración, con el examen de tu rostro, nunca antes. Si quieres entender por qué el reposicionamiento profundo se volvió el enfoque de referencia, lo explico en Deep Plane: la técnica preferida en cirugía facial moderna.
| Opción | Qué corrige | Qué no corrige | Cuándo tiene sentido |
|---|---|---|---|
| Relleno o bioestimulación | Pérdida de volumen leve o moderada | Tejido que ya descendió | Cambios iniciales, sin descenso marcado |
| Lipoinyección facial | Volumen, con grasa propia | Flacidez o descenso marcado por sí sola | Pérdida de volumen más amplia |
| Rejuvenecimiento quirúrgico del tercio medio | Descenso del pómulo y de la grasa malar | Calidad de la piel por sí sola | Descenso visible que ya no responde al relleno |

Quién es candidata a esta cirugía y quién todavía no
La cirugía del tercio medio está indicada para personas con descenso visible del pómulo y de la mejilla, surcos marcados por desplazamiento del tejido y expectativas realistas. Si el cambio es leve y se debe sobre todo a pérdida de volumen, puede que todavía no sea el momento de operar.
Suele ser una buena candidata quien tiene:
- Aplanamiento del pómulo y descenso real de las mejillas.
- Surcos nasogenianos marcados por desplazamiento de la grasa facial, no solo por falta de volumen.
- Rellenos o bioestimulación que ya no dan el resultado de antes.
- Buen estado de salud general, que se revisa en la valoración.
- El deseo de verse descansada, no de transformar su rostro.
Y hay casos en los que recomiendo esperar. Si el descenso todavía es leve, una cirugía puede ser más de lo que tu rostro necesita hoy. Prefiero decírtelo en consulta a operar antes de tiempo.
Combinación con blefaroplastia inferior
El descenso del pómulo suele aparecer junto con bolsas en el párpado inferior, porque ambas zonas forman parte del mismo tercio medio. Cuando las dos están presentes, en algunos casos se corrigen en el mismo tiempo quirúrgico para lograr una transición más natural entre la mirada y la mejilla.
Esta decisión se toma solo después del examen físico, nunca de forma automática. Si las bolsas del párpado son tu principal preocupación, puedes leer más en Blefaroplastia inferior: cómo eliminar la mirada cansada de forma duradera.
No sigas invirtiendo en lo que ya sabes que no funciona
Aquí está la verdad que necesitas escuchar: si ya perdiste la cuenta de cuántas sesiones de relleno te has aplicado sin lograr el cambio que realmente buscabas, seguir por ese camino no te va a dar un resultado distinto. El tejido no se va a reposicionar solo, sin importar cuánto producto sigas invirtiendo en disimularlo.

Conclusión
Conclusión
Un pómulo caído no siempre necesita cirugía, pero cuando el tejido ya descendió, agregar volumen tiene un límite claro. La diferencia entre seguir rellenando y reposicionar está en entender qué le pasó a tu rostro: si perdió volumen, si el tejido bajó o si ocurrieron ambas cosas.
Esa respuesta se obtiene con un examen cuidadoso, no frente al espejo. Reserva tu consulta de valoración y revisamos juntas qué necesita tu tercio medio, incluida la posibilidad de que todavía no sea momento de operar.





